el Arcangel Miguel pisoteando al Diablo bajo sus piesSimon Ushakov. the Tretyakov Gallery, Moscow, Russia
¿Se puede convertir para un agnóstico en algo así?…
Siempre ha llegado tarde…
Después de seis meses sin verse, llega veinte minutos tarde…
- Hay cosas que no cambian, piensa el hombre puntual…
- Cuando aparece, el hombre impuntual explica que le han surgido muchos compromisos con el pasado, que se acumulan en su reloj, que le faltan horas…
- El hombre puntual piensa que es normal, hace poco que volvió, todos querrán verle de nuevo…
Hablan, comen juntos, el día es soleado y frío, está más delgado y hay cosas que sí cambian irremediablemente, de manera más irreparable que la talla de pantalones…
Se sonríen y casi lloran…
- El hombre impuntual se despide con media hora de retraso respecto a su cita siguiente…
A este ritmo, dentro de diez años, podrá llegar a demorarse más de cinco meses…
- Pero el hombre puntual seguirá esperando…
Qué menos por un amigo… @
"Dice el diccionario que es puntual quien hace una cosa exactamente en el momento señalado. Eso quiere decir que, si quedas citado a las siete, eres puntual si te presentas a las siete. Hasta aquí, todo claro. Lo que ya no queda tan claro es cómo definir a quien, habiendo quedado citado a las siete, a las seis ya está dando vueltas por las calles cercanas a la del lugar del encuentro, y a las seis y media se para al lado del quiosco, que es el lugar acordado, más que nada porque es viernes y los viernes los quioscos florecen como jardines en tiempo de primavera: todos los periódicos de fin de semana aparecen de golpe, y a la hora de esperar hay pocas cosas más distraídas que observar lentamente portadas de revistas (y de libros, que llenan los escaparates laterales). A las siete menos cuarto, sin embargo, ya están vistas todas las portadas y, como todavía falta un cuarto de hora, no queda otro remedio que comprar finalmente una revista o un periódico y hojearlo perezosamente. Cuando llegas a la última línea de la última columna de la última página (que es la única que hay que leer: la de entretenimiento), son las siete y no hay ninguna razón para sentirte cansado de esperar, ya que en realidad la espera todavía no ha empezado.
El tal individuo, que es puntual (está en el sitio exactamente en el momento señalado) y al mismo tiempo impuntual (había llegado al sitio antes de tiempo: no exactamente en el momento señalado, pues) soy, en este caso, yo, que continúo sin saber cómo definir esta impuntual puntualidad exacerbada que arrastro desde pequeño, para desgracia mía y sorpresa de las personas con quienes me cito, que acostumbran a ser obsesivamente impuntuales.
Ser impuntual puede querer decir quedar a las siete y presentarse a las siete y un minuto, o a las siete y cinco minutos, o a las siete y cuarto, o a las siete y media, o a las nueve, o a las diez. (Que muchos impuntuales lo son porque disfrutan haciéndose esperar es tan obvio que no hay que darle más vueltas.) Si, finalmente, la persona con quien te citas acaba por no presentarse, entonces deja automáticamente de ser impuntual para convertirse en un, o una, caradura. Si, afortunadamente, conocéis las costumbres de aquel a quien esperáis, podéis clasificarlo en la categoría adecuada, e incluso excusarle un retraso (o sorprenderos de una puntualidad fuera de lo común, o preocuparos por un accidente que no ha existido).
Si no conocéis sus hábitos en las citas, el riesgo y la aventura se abren ante vuestro futuro inmediato y, muy probablemente, os convertiréis durante un largo rato en un maniquí impertérrito que se apoya en muros y farolas, maquinando deliciosas venganzas y clasificando, a modo de distracción, todos los tipos de puntual e impuntual con que los hados nos enfrentan a lo largo de la vida."
“Ochenta y seis cuentos” de Quim Monzó
Siempre Perdiendo
Javier Cansado: Thank you! Buenas noches amigas, buenas noches amigos, es un placer estar ahí con todos ustedes y quiero presentaros el carromato de hombres fenómenos del Viudo Gómez Honrubia. Thank you! Nosotros no traemos material anticuao, traemos material de primera mano. Vamos a empezar con un hombre que viene de un país heleno, del país más heleno de Europa, concretamente de Grecia, de su capitallll Atenas, la presencia esta noche aquí, de Miklos Papageorgopoulós el hombre que nunca ha roto un plato ... Mas... mas, amigos, todo llega en la vida, y Miklos Papageorgopoulos abandona esta noche el mundo del espectáculo! ... Miklos Papageorgopoulos! El hombre que nunca había roto un plato, muchas gracias! Sigamos... sigamos en Europa, ese vasto y magnífico continente. Ustedes habrán visto alguna vez al hombre lobo, por lo menos en alguna película, habrán visto a Freddy, habrán visto al hombre vampiro, pero lo que nunca han visto es seguro la presencia directamente de Hungría de Miklos Roszsá, el hombre mosca!
Carlos Faemino: Que pasa? Eh? Pasa algo? No, es que a lo mejor pasa algo, no? No, calla, que pasa, no!
Cansado: Miklos Roszsa, el hombre mosca! ... Muchas gracias, gracias. Sigamos en Europa, de Francia, de París, su capitalll, directamente del barrio latino Cartier la Tante, la presencia inexcusable de Maurice Lacroix, el hombre impuntual! ... De Francia, París, su capitalll... me refiero al barrio latino Cartier la Tante, la presencia inexcusable de Maurice Lacroix, el hombre impuntual! ...Bien, afortunadamente está el suplente... de la industriosa y populosa barriada de Moratalaz, aquí en Madrid, la presencia de Ernesto Sáenz Maroto, el hombre tuporaqui!
Faemino: Hombre, tú por aquí! Hombre, tu por aquí, joder, mira! Ah ah ah, tu por aquí, que passa!
Cansado: El hombre tuporaqui de Moratalaz, Ernesto Maroto! Gracias! Gracias! Muchas gracias! Bien, crucemos el charco, vayamos ahora a Estados Unidos, de su capitalll Hollywood, la presencia de un ser veloz, un ser ágil, un ser rápido, un ser que ha sido capaz de correr un minuto en menos de sesenta segundos. Me estoy refiriendo a Andrew Lloyd Webberrr, el hombre bala!
Faemino: Beeeee!!
Cansado: El hombre bala, Andrew Lloyd Webber!! Gracias! y... como finalll, como brillante colofón... la presencia del país ignoto... de una aldea de la montaña hemos encontrado hace poco Carlitos Woque, la bestia humana ... A verrr, por favorrr, Carlitos... explícale a esta gente lo que es integral de e elevado a ene cuando equis tiende a infinito...
Faemino: Y yo que sé!!
Cansado: La bestia humana Carlitos Woque!! Muchas gracias! Carlitos Woque... la bestia humana, de una aldea de la montaña, gracias! Bien, hasta aquí el carromato de hombres fenómenos del Viudo de Gómez Honrubia, adiós hasta una próxima conexión y perdonen por las molestias...!
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Cansado: El gran Carlos Faemino!
Faemino: Gracias, gracias amigos! Rudy Cansado! Gracias! Hey!
Cansado: Osa, te parece... te parece bonito, o sea venir a estas horas? Con todos ustedes, Maurice Lacroix el hombre impuntual!
Faemino: Rudy Cansado!! Gracias!
Cansado: El gran Carlos Faemino!
S. Miguel Lacroix, 29 de septiembre de todos los años.

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